
Podemos tratar la tristeza de muchas formas, compartiendo con los amigos, disfrutar de un viaje para despejar nuestra mente, ir de fiestas, ver películas, pagar nuestras deudas, y un fin de cosas más. Pero hablando de tristeza como una emoción y una herida del corazón, esa tristeza que no le gusta (El Espíritu Santo también se entristece) a Dios, la que nos impide seguir el camino correcto, ese camino de la fe, esa que te hacer decaer, la que te desanima y te aleja de Dios. Hay varias formas de abordarla y superarla. Aquí tienes algunas sugerencias basadas en principios que agradan a Dios:
1. Oración y Comunión con Dios: La oración es una forma poderosa de encontrar consuelo y fortaleza en tiempos de tristeza. Comunica tus preocupaciones, dolores y cargas a Dios en oración, y busca su presencia a través de la comunión espiritual.
2. Confianza en las Promesas de Dios: Recuerda las promesas de Dios de que él está contigo, que te ama y que tiene un plan para tu vida. Confía en su soberanía y en su amor incondicional, incluso en medio de la tristeza y el dolor.
“Dios no es un hombre; por lo tanto, no miente. Él no es humano; por lo tanto, no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir?” Números 23:19 (NTV)
3. Nutrirse de la palabra de Dios: la Biblia contiene numerosas promesas y palabras de aliento para aquellos que están tristes. Dedica tiempo para leer la palabra de Dios, veras que encontrarás consolación en ella.
“Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.” 1 Pedro 5:7 (NTV)
4. Rodéate de amigos que amen a Dios: Busca apoyo en ellos y consuelo en Dios. La comunión con otros creyentes puede brindarte ánimo y perspectiva en tiempos difíciles. Compartir tus cargas con otros y recibir oraciones y aliento puede ayudarte a superar la tristeza.
“Hay quienes parecen amigos, pero se destruyen unos a otros; el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano.” Proverbios 18:24 (NTV)
5. Asiste a tu Ministerio: Enfócate en servir a los demás y en el ministerio. Ayudar a los necesitados y compartir el amor de Cristo con otros puede traer significado y propósito a tu vida, y también puede ayudarte a ver más allá de tus propias dificultades.
6. Buscar Ayuda con tu líder o persona de apoyo: En algunos casos, la tristeza puede ser tan abrumadora que es necesario buscar ayuda de una persona sabia que entienda la palabra de Dios, ya sea en forma de asesoramiento pastoral o terapia. No dudes en buscar ayuda si lo necesitas.
7. En intimidad con Dios: puedes vencer la tristeza buscando consuelo en Dios y desahógate, a Papá no le gusta que te guardes nada, expulsa todas tus cargas para que Él pueda aliviar y liberar tus cargas.
“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.” Juan 15:4 (NTV)
Recuerda que la tristeza es una herida emocional a causa de batallas que estamos llevando, en el mundo tendrás aflicciones, todos pasamos por momentos difíciles en la vida. Sin embargo, la fe ofrece recursos y esperanza para superar esos momentos con la ayuda de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.